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Si hablamos de la gastronomía española no podemos no mencionar la gran calidad de la carne del norte de nuestro país, en especial la carne gallega, pues esta es quizás una de las de más renombre a nivel mundial por su excelente sabor y calidad.

Y es que la carne de Galicia destaca sobre el resto gracias a los muchos cuidados que se le da a la ganadería en el territorio. Aspectos como el clima, el verde entorno rural, la raza de las vacas y el tipo de alimentación y la buena vida de la que disfruta el ganado hacen que no hayan muchas carnes como la gallega; considerada muy jugosa, sabrosa y especialmente sana de comer.

De este modo, existen distintos tipos de carnes gallegas certificadas por la IGP; todas ellas parte de la tradición ganadera de la ciudad de Galicia, y que se abren al mundo gracias a su denominación de origen Galicia.

Si quieres conocer estas carnes y saber cómo sacarles su máximo partido para degustarlas en su máximo esplendor, te contamos los mejores cortes de carne de ternera gallega.

¿Qué son los productos con denominación de origen Galicia?

Como su propio nombre indica, esta denominación se da con ciertos productos que se originan en un lugar concreto y, por tanto, sirve para asignarle una calidad exclusiva en función a su zona geográfica. Esto significa que un producto de denominación de origen asocia la calidad de cierto lugar a sus factores humanos y naturales correspondientes.

Esto es precisamente lo que sucede con los productos con denominación de origen Galicia; los cuales se reconocen a nivel mundial por su sello de calidad debido a las materias primas de su producción y a su inigualable proceso de elaboración.

En Galicia se distinguen tres tipos que siguen las normativas europeas: los productos de denominación de origen, los de indicación de origen protegida y los de especialidad tradicional garantizada.

Dentro de esos grupos es posible hallar productos diversos como: quesos, carnes, hortalizas, legumbres, vinos, pescados, bebidas espirituosas y muchos más; lo que hace de la tradición gallega un lugar increíble para degustar su gastronomía.

Los mejores cortes de carne de ternera gallega

Ahora que ya sabemos que la carne gallega es uno de los manjares de nuestro país podemos proceder a hablar sobre los cortes con los que más aprovecharemos la carne.

Lo más común es creer que lo mejor es pedir un buen solomillo o chuletón, y aunque son dos de las partes más deliciosas de la vaca, lo cierto es que existen muchísimos otros cortes igual de deliciosos, cada uno con un sabor, una textura y unas características concretas que nos harán disfrutar al máximo de la carne gallega.

Si cuando sales a un restaurante eres de los que opta por ser conservador con sus elecciones, déjanos comentarte cuáles son los otros tipos de cortes de carne que te estas perdiendo y que tienes que decantarte por probar sí o sí.

Croca de ternera de carne gallega

Uno de los cortes más típicos en Galicia es el que se obtiene hincando el cuchillo en la cadera del ganado. Se caracteriza por ser un trozo de carne especialmente tierno y con mucho jugo, que tiene un sabor fuerte pero muy rico al paladar.

Si atendemos a su forma de preparación, lo más común es cocinar esta croca a la plancha, cortándola en filetes gruesos, y dejándolo a un punto de cocción medio para que no pierda nada de suculencia y quede a medio hacer. La clave está en sazonarla al punto para que aprovechemos ese sabor característico del corte.

También se puede cocinar al horno, bañando la pieza en aceite de oliva o mantequilla junto al acompañamiento de tu gusto.

Ternera rubia gallega

Considerada una de las más deliciosas, es muy rica en proteínas, y tiene un color especialmente rosado, con una grasa tirando a amarillenta que se asemeja al corte del magro. Lo que más gusta de esta pieza de carne es que tiene ese músculo de grano fino que hace que se quede especialmente tierna y que su textura sea muy fina y suave.

Aunque su sabor es intenso, es precisamente esto lo que la hace tan especial. Se degusta habitualmente como chuletón, acompañado de verduras o patatas, y puede cocinarse entero o a rodajas, siempre con sal gruesa.

Chuletón ternera gallega

Esta parte de la ternera se obtiene o bien del lomo bajo o del alto de animales especialmente jóvenes. Esto significa que su color es claro y su consistencia es firme; por eso se ve un tipo de carne muy brillante y con un músculo de grano iridiscente, con una grasa blanquecina muy deliciosa al paladar.

Para degustarlo, lo más común es ir a lo tradicional: preparar una buena parrilla con estos chuletones, con un corte grueso con el que conservar su fuerte sabor, o si no, probar a hacerlo a la plancha para escoger la vía algo más saludable. De todas formas, no perderá su suculencia.

Entrecot de ternera gallega

Si hablamos del entrecot nos encontramos ante otro de los cortes más populares, y no es para menos, ya que se considera una de las carnes más nobles y suele tener una calidad extra. Se extrae de entre las costillas, y por ello es de las más sabrosas de todo el animal.

Para hacerlo en casa lo normal es pedir la pieza entera o filetearlo, ya que es una carne muy versátil que mantendrá sus características la cocines de una forma u otra. La recomendación más útil es la de lanzaro a la plancha o a la parrilla, sin pasarnos de cocción, ya que quedará mucho más tierna y jugosa cocinada a medias, dejando un rodal más rojo en el centro de la pieza.

Solomillo de ternera gallega

Otro de los cortes más demandados y más habituales es el del solomillo; una pieza selecta con un sabor delicado y suculento. Este se obtiene de la parte lumbar de la vaca; el filet mignon en la punta; el chateaubriand como la parte gruesa y el tournedó, en el centro.

Una de las maneras en las que mejor podremos degustarlo en la cocina es la de optar por lanzar unos medallones de solomillo a la plancha y dejarlos unos minutos vuelta y vuelta; ya que de esta forma se quedará extremadamente tierno y su sabor será puro.

Lomo de ternera gallega

La parte más universal es la del lomo, que podemos hallar tanto en el lomo bajo como en el alto; la delantera y la trasera. Ambos se consideran cortes muy valorados y, al ser deshuesados, se pueden aprovechar para realizar todo tipo de comidas: pues se pueden cocinar fritos, a la brasa, a la parrilla o a la plancha.

El lomo de ternera es la parte magra más jugosa y de la que sacamos algunos de los filetes más suaves de toda la pieza.